EL ENGENDRO DE LOS SUBSIDIOS


No es necesario ahondar demasiado en el tema subsidios en Argentina, puesto que después de casi 10 años, ésta ha sido la principal medida económica del kirchnerismo.

Si bien ciertos subsidios han sido justificables y necesarios en un primer momento, la medida ha persistido en el tiempo y, como suele pasar, con los años esto se fue distorsionando, haciendo lo propio con la economía en general. No sólo eso, en algunos casos, como las empresas energéticas y las concesionarias de ferrocarriles, el servicio es paupérrimo, evidenciando una falta significativa de inversión y controles por parte de los respectivos entes reguladores.

No obstante, la medida es más contradictoria que efectiva, y termina favoreciendo, precisamente, a quienes menos necesitan ser subsidiados.

Algunos ejemplos

Aerolíneas Argentinas: como todos sabemos, la empresa aérea de bandera nos cuesta, a todos los argentinos, una cifra millonaria en dólares, ya que es deficitaria. Dicho esto en otras palabras, cuando un pasajero viaja por Aerolíneas, su pasaje, en parte, está siendo pagado por el Estado. El punto en cuestión es que por lo general, no son personas de bajos recursos las que viajan en avión.

Consumo en el exterior a través de tarjetas de crédito: éste es el caso más contradictorio y disparatado. Todos los gastos que se producen en el extranjero, se deben pagar en dólares o la moneda del país donde se efectúe el gasto. Ese gasto, en la liquidación de la tarjeta se ve convertido a dólar, pero, al dólar oficial. Esta diferencia entre el dólar oficial y el real (billete), también es absorbida por el Estado, y al igual que en el caso de Aerolíneas, no son precisamente las personas de menores recursos las que viajan al exterior, sino todo lo contrario.

Compra de autos importados: los automóviles de alta gama se venden a valor dólar oficial (por eso crecieron las ventas de Mercedes, BMW, Audi, etcétera). Si hacemos la cuenta, un Mercedes de Valor de USD 44.000 termina costando USD 28.000.

Fútbol para todos: es un subsidio al deporte más profesional del mundo.

Régimen de promoción de Tierra del Fuego: subsidio a ensambladores de equipos que se desarman en zonas francas de Brasil, para volver a armarse en Tierra del Fuego, empleando sólo a cuatro personas.

Colegios privados: por último, tenemos el caso de los colegios privados, a los que se los subsidia para que estos no aumenten sus cuotas, para no mostrar, en cierta manera, el verdadero índice de inflación. Como en los casos anteriores, tampoco son las familias de bajos recursos las que envían a sus hijos a establecimientos privados, sino lo contrario.

Una vez más, el Estado subsidia a quienes más tienen. Si bien se ha tratado de corregir el mal manejo de los subsidios, especialmente los de las empresas de suministro de energía eléctrica y gas eliminándolos de algunas zonas, las de residencia de clase media alta y alta, el subsidio sigue en gran parte de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, pero el mal sigue siendo el mismo: falta de inversión, y por consiguiente, mal servicio.

La prueba más palpable la tenemos cuando en verano la temperatura supera los 33/34° y colapsa el sistema eléctrico, o la falta de gas en invierno.

Recordemos que uno de los primeros anuncios de Cristina Fernández a días de haber sido reelecta fue precisamente la quita de subsidios, junto, casualmente, con la creación del cepo al dólar.

Es más que evidente que el gobierno está en una situación en la que no puede o no sabe salir, o tal vez no quiera salir, para no tener que pagar lo más caro para ellos, que es el costo político, pero lamentablemente, de una manera u otra, el engendro de los subsidios lo van a tener que resolver, porque hasta ahora parece que el remedio terminó siendo peor que la enfermedad.