QUE LA ESCUELA LES DUELA TAMBIÉN A ELLOS

Si está de acuerdo con el siguiente proyecto, difúndalo.

La idea que se expone a continuación puede parecer ingenua en un primer momento, pero vale la pena preguntarse ¿y por qué no?
La PROPUESTA consiste en que los gobernantes y funcionarios públicos estén obligados por ley a enviar a sus hijos a la escuela pública, como garantía de que realmente el sistema educativo estatal se convierta en uno de sus principales intereses.
Esta obligatoriedad puede lograr que se ocupen de revitalizar lo que durante mucho tiempo fue uno de los mayores éxitos del Estado argentino: una escuela pública integradora en el intento de nivelar las distintas clases sociales que se mezclaban bajo el delantal blanco, y posibilitar así la igualdad de oportunidades.
Para expresar con mayor eficacia esta cuestión, transcribimos un fragmento de la nota que Martín Caparrós escribió en la edición del diario Crítica con motivo del accidentado comienzo de clases 2 de marzo de 2009:
"La educación pública servía para equilibrar, para integrar [...] para producir un país más educado, con mejores posibilidades en todos los terrenos. Ahora parece como si no importara. Y, de hecho, no les importa a los que manejan el Estado: hace mucho que mandan a sus chicos a colegios privados."
La lectura de esta nota, más el conocimiento de un anteproyecto de ley impulsado por padres rionegrinos en 2002 proponiendo lo mismo y un proyecto del senador brasileño Cristiam Buarque -ex ministro de Educación del gobierno de Lula-, con similar proposición en el país hermano, fortalecieron la sensación de que no era una idea tan absurda.
La "ingenuidad" sumada de muchos puede transformarse en una decisiva manera de instalar el tema y llegar a que se debata seriamente.
Si está de acuerdo, difunda este artículo para que se propague y llegue a los funcionarios responsables.

EL ATROZ ENCANTO DE SER ARGENTINOS - por Marcos aguinis

Se la conoce como viveza criolla, pero es la viveza argentina frecuentada por todas las capas psicosociales y extendida a la totalidad del territorio nacional, aunque en sus comienzos haya predominado en Buenos Aires. Resulta una expresión incomprensible para quien no la haya experimentado, o sufrido. Refleja o encubre habilidades y miserias. Juega con los equívocos, hace reír y hace llorar, por un lado eleva y por el otro humilla.

La historia oficial nos ha enseñado a idealizar ese vocablo criollo; y la vida cotidiana, a idealizar la viveza.
Se unieron ambas palabras para gestar un vicio que durante demasiado tiempo fue considerado virtud. Ya lo he azotado en otros textos y no puedo resistir volver a darle palos por el gran perjuicio que nos causa.

La viveza criolla da gracia, incluso risa. Pero su humor es negro. Tiene un efecto antisocial, segrega resentimiento y envenena el respeto mutuo. Sus consecuencias, a largo plazo, son trágicas. No sólo en el campo moral, sino en los demás, incluso el económico.
Pone en evidencia una egolatría con pies de barro, un afán de superioridad a costa del prójimo y una energía que se diluye en acciones estériles. Es importante que aprendamos a detectarle sus mañosas fintas. Y mucho mejor que aprendamos a erradicarla de nuestra mentalidad. Tiene la fuerza de la peste. Y nos ha vulnerado hondo.

Empieza en forma amable, como un producto emblemático de la literatura anónima: El Lazarillo de Tormes. Ahí está concentrada con gracejo la picaresca de España. Su personaje central soporta humillaciones para obtener comida o un sitio donde dormir. Tiempo después, este Lazarillo gestó su epígono en la remota Argentina.

El nuevo sujeto cambió de ropa y de modales, no sólo de gentilicio; ya no se limita a las travesuras contadas en aquella novela, que vio la luz en Burgos hacia 1554.
El sucesor argentino es un hombre orquesta que no se dedica sólo a buscar lecho y comida, sino que anhela mucho más porque se considera el centro del mundo; si las cosas le salen mal, la culpa la tiene otro. Jamás admite una flaqueza ni tolera la derrota. Proclama que todo lo sabe y todo lo puede. Es el superhombre de Nietzsche o de la historieta. Desborda capacidad para encarar cualquier iniciativa y asumir cualquier trabajo, por encumbrado o difícil que sea. Ningún obstáculo resiste su sagacidad. Tiene ingenio, aceleración y perspicacia. Si lo eligen para un alto cargo, no se detiene a pensar en las dificultades inherentes a esa función, la posible falta de entrenamiento o su total carencia de aptitud. Al contrario, despreciará las advertencias y sostendrá que apenas se hizo justicia.

La viveza criolla nació en Buenos Aires. El resto del país no la aceptó como propia hasta que sus hazañas cundieron. Quien la ejercita se llama vivo. El vivo de Buenos Aires, después el vivo de cualquier localidad argentina.
El lenguaje se dilató con su aparición, porque al vocablo vivo se añadieron las avivadas, que son sus acciones.
Los demás humanos -seres estúpidos que sufren las estocadas del vivo o le responden con impericia- se llaman zonzos o giles. Por eso abundan los consejos imperativos: "¡A ver si te avivás!" O el emoliente diagnostico: "Por fin te estás avivando"..

La dilatación del lenguaje prosiguió en forma acelerada. El vivo generó jocundos sinónimos, muchos de los cuales fueron incluidos por el lunfardo y las letras de los tangos: canchero, piola, rompedor, rana, madrugador, púa, pierna. Cada una de estas palabras ayudó a completar su retrato de triunfador imbatible.
El vivo es un personaje que se mueve con las antenas eréctiles y el cuerpo elástico, seguro de reconocer al adversario antes de que éste lo sospeche y, además, ponerlo fuera de combate sin que se haya despabilado siquiera.

Su experiencia le ha demostrado que gana el más rápido. Como ninguno, adhiere a la consigna de que no hay mejor defensa que un oportuno ataque. Repite que "al que madruga / Dios lo ayuda". Madrugar, para él, no significa empezar al alba su faena ni ensanchar la jornada porque -dice- "no por mucho madrugar amanece más temprano" Madrugar es sorprender. Es golpear primero. Es asegurarse la parálisis del otro para que ni siquiera haya réplica. "Si uno no joroba, lo joroban."

Si es atrapado in fraganti, sabe cómo zafar. Zafar es una de sus grandes habilidades. Tan grande, que durante mucho tiempo, cuando alguien quería lavarse las manos, exclamaba: "¿Yo?, ¡argentino!. Creo que pocas veces un gentilicio fue tan descalificado por sus propios portadores. Da vergüenza.

El vivo comete sus fechorías y pone cara de ángel. Necesita burlarse de alguien al que llama punto.

Su diversión cotidiana es la cachada. Está seguro de que logrará burlarse del punto que tiene enfente. Y a menudo lo logra sin que la víctima se dé cuenta. Lo elige con admirable precisión. Su olfato descubre puntos que pasan inadvertidos al ojo común. Y le asceta sus dardos antes de que adviertan el ataque. Porque sus ataques aprovechan la sorpresa y se escudan de tal forma que no le pueden devolver la agresión. Para lograrlo vale todo: mentir, aprovecharse de las debilidades ajenas o empujarlo hacía el ridículo. El vivo redobla su esplendor a costa de la impotencia del zonzo. Su golpe tiene la característica de aplastar al contrincante sin dejarle margen para el retruco.

El vivo necesita de la barra. Barra es el auditorio que le festeja sus gracias.. Actúa para que lo vean y lo aplaudan, para que lo festejen con asombro. El vivo actúa como si estuviese en un escenario. Actúa sin darse pausa. Ha sustituido su vida por el representar. Es un maestro del fraude, que empaqueta en fina seducción. Incluso ha inspirado el universo de la historieta con un personaje creado por Lino Palacio y que alcanzó amplia popularidad: Avivato. Es notable que aún mantenga vigencia fuera de nuestro país, porque publican la tira en varios periódicos importantes, como The Miami Herald, donde aparece todos los días. ¿Qué muestra?: un argentino oportunista, falso, sobrador, holgazán, coimero y listo para hacerse de cualquier ventaja..

Tanto ha enamorado el vivo a nuestra mentalidad, que se convirtió en minusvalía carecer de su talento. El que no es vivo es zonzo o gil. Así de rotundo. Y todo zonzo, en consecuencia, se desesperará por demostrar lo contrario. Los observadores de la barra son los jueces, que a menudo festejan ruidosamente cómo el vivo destruye a su víctima. Es una moderna variación del circo romano, pero sin sangre. Por eso no es osado afirmar que, desde que apareció el vivo con su irresistible seducción, resulta intolerable ser un zonzo en la Argentina. Tanto, que es preferible ser inmoral. "Me encarcelaron por ladrón pero no por zonzo", se escucha confesar.

En España se publicó la siguiente semblanza de un caso típico.

Argentino viaja a España,
Argentino conoce a española,
Argentino enamora a española,
Argentino vive con española,
Argentino vive de la española,
Argentino administra el sueldo de la española,
Argentino desaparece.
Española queda embarazada, sin joyas, sin muebles, con números rojos en el banco, facturas atrasadas y el teléfono cortado por cien llamadas a Rosario.

Sacar ventaja en forma indebida dio lugar a la palabra ventajero. No importa si el beneficio es ilegal. Es beneficio.

Muchos argentinos incrementaron mala fama en el exterior mediante infinitas avivadas de poca monta: no sólo robar los ceniceros del restaurante o quedarse con los cubiertos del avión, sino con las toallas de los hoteles y algunos objetos de quioscos. La ganancia es mínima, pero es grande el placer de la transgresión. Una especie de resarcimiento por injusticias de las que ni se tiene memoria. A veces las cosas subieron de tono, en especial con los exiliados que buscaban la forma para llamar por teléfono a larga distancia sin pagar. Ser " ventajero" empujó hacia delitos que ya no eran de poca monta: muchos se vanagloriaron de "reventar" tarjetas de crédito ajenas, "pinchar teléfonos" y "clavar" garantes.
De ahí surgió la siguiente pregunta:
-¿Cómo se hace para meter 2.500 argentinos en una cabina telefónica?
-Muy fácil. Basta con decirle a uno solo que puede hablar gratis a Buenos Aires.

Allí aparece un rasgo básico: el vivo no cree en la justicia. Según Julio Mafud, es un ateo perfecto, porque no cree en nada. Es escéptico y pesimista a ultranza.

"En lo único que cree (en el caso de creer) es en él mismo." Aparenta tener muchas ideas, pero no se juega por ninguna. Desprecia la ley. Más aún: la ley es un obstáculo que se debe saltear... o burlar. ¡Siempre!
El fraude jamás lo escandaliza, porque constituye uno de sus recursos más frecuentes. Para el vivo, la honestidad es una palabra hueca, ingenua, arcaica. De la misma forma descalifica la transparencia: jamás confesará a otro -ni siquiera a sí mismo- qué le pasa o cómo le va; y está seguro de que los otros hacen lo mismo con él.. El mundo es un garito lleno de cepos. Los demás seres humanos no existen para ayudar: son enemigos potenciales que lanzarán el zarpaso al menor descuido. Por eso la viveza criolla consiste, precisamente, en atacar sin importar la ley y sin que la víctima pueda devolver el golpe.

El vivo aparenta inteligencia, conocimientos, brillo y ejerce seducción. Pero se basa en la mala fe, el engaño y la inmoralidad. Bordea la psicopatía.

En realidad, es el vivo quien padece el eterno miedo de caer en el ridículo y morder el polvo de los derrotados. Por eso jamás baja la guardia ni deja pasar una ocasión en la que pruebe ante el público -una y otra vez- que es un triunfador.

Le obsesiona la necesidad de demostrar que es todo un hombre: macho, seductor y líder. "¿Sabés qué es algo peor que contraer el sida?: la fama de marica que te queda después de muerto."

Quiere ser el número uno, el mejor. Por eso se cubre con la armadura del caballero que jamás pierde, jamás pide disculpas, jamás se equivoca.
Por lo general no recurre a la violencia física, pero si las circunstancias obligan, para no mostrarse flojo -pecado mortal-, recurrirá a los gritos, las amenazas e incluso se lanzará hacia una batalla en la cual será molido a golpes con tal de no hacer sospechar que le falta testosterona. Aunque se consuma de dolor, evitará derramar lágrimas porque "llorar es cosa de maricas".

El vivo es una persona que necesita triunfos urgentes. Es un exitista, no un exitoso. Rasgo que se puede extender a vastas franjas de nuestra sociedad. Entre ambos existen categóricas diferencias que vengo señalando desde hace tiempo. El exitista sufre ansiedad y anhela controlarla con rápidos alimentos a su autoestima; se conforma con migajas porque no puede esperar. El exitoso, en cambio, posterga su satisfacción, invierte esfuerzo, confía en sí mismo y aspira a un resultado mayor.

Por eso el vivo, que no puede ser sino un exitista, busca las ventajas de corto plazo. Acumula ganancias chicas que ni siquiera logra cambiar por una grande. Las soluciones que aporta a sus necesidades no son la solución. Recoge halagos de la barra, una ovación fugaz a un éxito menor, apenas un bálsamo a su ruinosa egolatría. Quiere ser un invicto guerrero, gran señor, pero es apenas un hombre diminuto que necesita encubrir su impotencia.

El vivo es, además, un resentido. Su minúscula gloria se amasa con la desgracia del prójimo. Disfruta de la humillación del otro, del pobre punto, porque la ha evitado para sí. Es la humillación que en realidad merece él mismo -por incapaz y tramposo-, y que teme recibir. Sabe, aunque lo niega, que no es gran señor ni invicto guerrero. Es apenas un actor mediocre que se defiende con sable de lata. Su terror al ridículo deriva de su pánico al desenmascaramiento. Por eso no le importa el sufrimiento de los burlados, los desplazados, los estafados. La única persona que nunca debería ser postergada o vencida es él. Sería su derrumbe total.

De la centenaria picaresca española y de la ideología que prevaleció entre los hidalgos heredó su desdén por el esfuerzo. "El vivo vive del zonzo y el zonzo de su trabajo", repite para su menguada conciencia.

La prestidigitación de la viveza arrima algún dinero a sus manos, sin que las deba mortificar en duras tareas. Así pensaban los hidalgos, y así siguieron pensando generaciones de descendientes; la viveza tiene un lamentable carácter estructural.

Las humillaciones efectuadas por los vivos no tienen que haber sido sufridas por nosotros, personalmente, para registrar sus efectos: basta con que hayan sido aplicadas a otros para también temerlas.
La sistemática violación a la ley que se registra en el devenir latinoamericano abrió las compuertas de injusticias sin cuento. Los engaños eran y son moneda corriente.
La institución de la encomienda, por ejemplo, fue una avivada gigante, porque los encomenderos se olvidaron de sus obligaciones para con los indios y mestizos, y sólo se ocuparon de robarles el producto de su trabajo. Y muchos de sus descendientes -caudillos, estancieros, patrones y jefes- la consolidaron.
Esas humillaciones estaban legitimadas por el desprecio primordial y sostenido hacia los diferentes (inferiores), llámense indios, mestizos, criollos, negros o inmigrantes, todos ellos considerados puntos, o candidatos a punto, o reverendos giles. La insistente ofensa generó rencor. Hasta que la impotencia ante la humillación y el desprecio empezó a hervir. El resultado es tremendo: padecen los de abajo, es cierto, pero también los de arriba en la vengativa mirada que esperan recibir. El vivo teme la represalia y se desespera por repetir sus proezas antes de que le saquen la ventaja que, para él, será tragedia.

En conclusión, ser vivo en la Argentina, también equivale a seguir vivo. Los seres patéticos necesitan defenderse, negar sus miserias. Para lograrlo infligen estocadas a diestra y siniestra. Sobre todo -como dijimos-, necesitan evitar que la sanción caiga sobre ellos, porque la vida misma ya se había encargado de abrirles heridas sin cuento. Ser vivo, en definitiva, es realizar una escaramuza sin lamentar daños personales, sean presentes o futuros. Es cierto que no liquida al enemigo, pero sí logra molestarlo. En realidad, nunca quiso destruirlo del todo, sino usarlo para beneficiarse, para gozar el aplauso de la barra, para sentirse mejor.

Las escaramuzas lo ilusionan, le hacen suponer que la impotencia no existe y que su inferioridad es sólo aparente.
Se impone una aclaración: que lo disequemos y logremos comprender, no significa que lo vayamos a justificar.

Por ejemplo, en la Argentina creció hasta niveles sin paralelo la institución de colarse, es decir meterse como sea, poner cara de póquer y ubicarse donde no corresponde, sea una cola, una fiesta, un transporte público, un club, un lugar donde ya no quedan más sitios, y así en adelante. Los vivos se meten. Siempre.

La etapa aluvional incrementó el uso de la viveza. Los inmigrantes fueron objeto de muchísimas estafas. No hicieron la América enseguida, como prometían sus sueños o los sueños que les vendieron funcionarios inescrupulosos. Una cosa eran las bellas palabras de la Constitución y otra la difícil realidad. Las puertas estaban abiertas para que ingresaran y se pusieran a trabajar. Pero sólo como mano de obra barata. Se les retaceó la tierra porque ya estaba repartida.
La viveza criolla se transformó en un deporte, porque empezaron a venderse buzones y tranvías.

Con frecuencia el vivo recurre a las agachadas para esquivar los cepos. Pero se ocupa de disimularlas: no quiere parecer débil ni cobarde. La viveza, justamente, es el arma que lo preserva: "madrugar antes de que te madruguen".
Bajo su máscara se agazapa un ser desamparado.

La viveza, por lo tanto, también puede ser interpretada como una reacción, una forma retorcida y neurótica de lucha. Explicaría los ingredientes de su falsa omnipotencia, hondo encono y estudiada habilidad para dar golpes sorpresivos que no dejen lugar a la respuesta. El vivo desprecia la ley que siempre lo despreció a él y se burla de los valores que jamás lo respetaron. Se le han sumado y sedimentado convicciones antisociales. Como señalamos antes, podemos entenderlo, pero no justificarlo.

Su tragedia se ahonda al advertir que está resentido de veras, pero -como dice Ezequiel Martínez Estrada-, se trata de un encono que no puede definir lo que quiere.

La viveza crece bajo el autoritarismo. Se cuela con poco ruido entre los colmillos del poder, al que halaga y, al mismo tiempo, pincha huidizamente las encías.. No tiene escrúpulos en participar del festín transgresor. La ley es socavada por los mandamás de turno. El vivo es cómplice y trata de obtener el mayor provecho posible. La corrupción -toda corrupción- le excita los sentidos.

La viveza, por último, "es la habilidad mental para manejar los efectos de un problema sin resolver el problema". El vivo se mueve para eludir los efectos del problema, o desviarlos contra un tercero. Es inescrupuloso e inmoral, parece inteligente y despierto, pero sólo encandila a la mirada frívola. Jamás resuelve los problemas de fondo.
¿Qué pasaría si los vivos se convierten en mayoría? Como son mayoría, ocuparán el gobierno. Pero, como son también inmorales y egoístas, no se esmerarán en el beneficio de la sociedad, sino de ellos mismos. Los estúpidos quedarán estupefactos, es decir más estúpidos aún. Los inteligentes armarán sus valijas para huir. Y los vivos que no están en el gobierno maniobrarán para obtener parte del botín. La voracidad de los vivos se regodeará con la rapiña. Pero el país que comandan -el barco en que navegan- terminará por hundirse junto con ellos.
Toda semejanza con la realidad, ¿es pura ficción?

La cara oculta de Facebook



Facebook está vendiendo la información de sus usuarios al mejor postor. Cito textualmente: 'Lo que muchos usuarios no saben es que de acuerdo a las condiciones del contrato que virtualmente asumen al hacer clic en el cuadro 'acepto', los usuarios le otorgan a Facebook la propiedad exclusiva y perpetua de toda la información e imágenes que publican.'
De hecho, resalta el experto, los afiliados 'automáticamente autorizan a Facebook el uso perpetuo y transferible, junto con los derechos de distribución o despliegue público de todo lo que cuelgan en su página Web.' Los términos de uso le reserva a Facebook el derecho a conceder y sub-licenciar todo 'el contenido del usuario' a otros negocios.
Sin su consentimiento, a muchos usuarios les convirtieron sus fotografías en publicidad, transformando un comercio privado en endosos públicos.
De repente todo lo que sus afiliados publicaron, incluyendo sus fotografías personales, su inclinación política, el estado de sus relaciones afectivas, intereses individuales y hasta la dirección de la casa, se envió sin su autorización expresa a millares de usuarios.
Hay que creerle a Mr. Melber cuando asegura que muchos empleadores gringos al evaluar hojas de vida revisan Facebook para conocer intimidades de los solicitantes. La prueba que una página en Facebook no es para nada privada se evidenció en un sonado caso donde la Universidad John Brown expulsó a un estudiante cuando descubrió una foto que colgó en Facebook vestido de travesti Otra evidencia sucedió cuando un agente del Servicio Secreto visitó en la Universidad de Oklahoma al estudiante de segundo año Saúl Martínez por un comentario que publicó en contra del presidente.. Y para colmo de males, el asunto no termina si el usuario se decide retirar Aun cuando los usuarios cancelan la membresía, sus fotos e información permanecen abordo, según Facebook, por si deciden reactivar su cuenta Es más, el usuario no es retirado inclusive cuando fallece. De acuerdo a las 'condiciones de uso,' los dolientes no pueden obligar que Facebook descuelgue los datos e imágenes de sus deudos, ya que cuando el finado aceptó el contrato virtual le otorgó a Facebook el derecho de 'mantenerlo activo bajo un status especial de conmemoración por un período de tiempo determinado por nosotros para permitir que otros usuarios puedan publicar y observar comentarios sobre el difunto.'
Sepan los usuarios de Facebook que son partícipes indefensos de un escenario, los académicos califican como el caso de espionaje más grande en la historia de la humanidad. De paso se convierten de manera inconsciente en los precursores del fenómeno de 'Big Brother' te está observando.
Alusión directa a la intromisión abusiva del estado en los asuntos privados del ciudadano común para controlar su comportamiento social, tema de una novela profundamente premonitoria escrita en 1932 por el británico Aldous Huxley: 'Un Mundo Feliz.'

ALGUNOS PERSONAJES DE LA POLITICA ARGENTINA

Gracias a gente como esta, que está, o estuvo ahí gracias a nosotros, vemos como el país se va engrandeciendo y van desaparecido los problemas que fueron motivo de sus denodadas luchas.
Es cierto que se presentaron otros problemitas, como la delincuencia, la pobreza, la desocupación, la recesión, la inflación, la marginalidad, el narcotráfico y algunos más, pero de todos ellos se están ocupando Luís D'Elía, Pérsico, Alderete, Moyano, Kunkel, Aníbal Fernández entre otros y, por sobre todo y todos, el presidente de facto, Néstor Kirchner y quien ocupa el cargo de Presidente de la Nación, la supuesta abogada Cristina Fernández.

MARY SÁNCHEZ
Estaba en todos los medios protestando contra los magros sueldos de los maestros y
se hizo famosa cuando hicieron la recordada “Carpa Blanca”.
Luego, fue diputada, seguramente por sus innegables méritos intelectuales.
Uno de tus hijos, seguramente por error, se quedó con un vuelto de 35 mil pesos y 12 mil por vales de combustible.
¿Y los maestros?
¡¡Nunca estuvieron mejor!! Fue tan buena que ellos, seguramente, le regalaron la hermosa casa de tres pisos con garaje subterráneo para tres coches en la calle Bahía Blanca, cerca de la Av. Mosconi, frente a la Plaza en Devoto.
Y seguramente, también gracias a sus propios méritos, pasó del ferrocarril Urquiza, y del subte B, a un Audi de 70 mil dólares.

MARTA MAFFEI
Continuó la gesta de Mary Sánchez en defensa de la dignidad de los maestros, y al igual que su sucesora, cuando la eligieron diputada nunca más se oyó hablar de ella.
Según ella, si los chicos se drogan en las escuelas, llevan armas o hay violaciones, es un problema de otro sector.

LUIS CIRIELLO
Este personaje cortaba -junto con los hermanos Basteiro- la ruta a Ezeiza, y se negaba a arreglar con Aerolíneas.
Hoy, por casualidad, tiene un cargo en el Gobierno en la Subsecretaría de Transportes, y está presionando como siempre lo hizo para que su sueldo se eleve para “gastos de representación”, de 32 mil a 40 mil, ya que “trabaja” de martes a jueves y tiene que viajar al interior, aunque que tenga un talonario de 5 pasajes ida y vuelta gratis por mes a cualquier parte del país.

HERMANOS BASTEIRO
Uno de ellos es diputado, y el otro está en la coordinación de los grupos de protesta, esperando una mejor evaluación.
¿Y Aerolíneas Argentinas? Ya no les importó más la expropiación. Seguramente ahora estuvo bien hecha. Eso es bueno: 2 chicos sanos que luchan por los ideales hasta verlos cumplidos.
Tienen un depósito mensual de 75.700 pesos.

ALICIA CASTRO
Empezó a tener presencia mediática cuando por dos errores humanos (como lo probaron en un caso la Fuerza Aérea Uruguaya y en otro las desgrabaciones de la Caja Negra) un avión se cayó en Fray Bentos y otro cruzó la Avenida Costanera, dejando el lamentable saldo de varias decenas de inocentes muertos.
Luego, también fue elegida diputada.
Hoy, es una persona muy allegada al ex Presidente, y se ocupa mucho más de la lucha bolivariana de Hugo Chávez que de los problemas de su gremio, ya que su cargo seguramente le impide ocuparse de los problemas de Aerolíneas.
Claro que es posible que ya no exista ningún problema en Aerolíneas, ni tampoco en Austral o la ex LAPA, que hoy es LAFSA, Líneas Aéreas Federales SA que en realidad no existe.
Además, es todo un ejemplo de ahorro, ya que su magro sueldo de Aerolíneas Argentinas (cuando estaba), le permitió comprar dos fantásticos departamentos en el edificio Cavanagh, uno arriba del otro, a los que les hizo una escalera interna transformando los dos semipisos en un espectacular y exclusivo duplex que ronda los 5 millones de dólares.
Por supuesto tiene custodia y 2 choferes.
Es la única azafata en la historia de la Aviación comercial argentina que llegó a gremialista, congresal y embajadora que nunca voló.

MARIA AMERICA GONZALEZ
Se hizo famosa defendiendo a los jubilados desde el recordado micro televisivo “Rinconcito de los Jubilados”. Claro que para ayudarlos los derivaba al estudio de su ex esposo, Sergio Bobrosky.
Hoy, que casualmente también es diputada, y como los jubilados viven fenómeno, es lógico que no tenga razón para defenderlos.
Cobra 50 mil pesos por mes, y tiene 3 sobrinos “asesores”.
Con lo que ganan, (4 mil pesos cada uno) les alcanza y sobra.
Ojo, eso es lo que figura en la lista de pago, pero en el recibo de sueldo hay 55 pesos de descuento para un canon interior.

MARÍA JOSÉ LIBERTINO
La funcionaria, titular del Inadi, financió con fondos públicos la marcha de transexuales, gays, lesbianas y travestis por el orgullo gay que terminó con pintadas y daños materiales en el edificio de la Catedral Metropolitana, e incluso tuvo un stand durante la marcha homosexual.
Sin embargo, nunca aceptó la denuncia que dice que los Jubilados son discriminados por el gobierno.
Gracias a la función pública, María José Lubertino adquirió una casa en la calle Costa Rica al 4400 en el lujoso barrio porteño Palermo Hollywood.
Dicho inmueble costó la bonita cifra de 835.000 Dólares.
Una de las fuentes de ingreso de María José Lubertino es a través de su “fundación” llamada “Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos”.
Este lobby, suele “aproximarse” a las personas denunciadas ante el Inadi por hechos discriminatorios ofreciendo sus “servicios” para “parar la denuncia frente al Inadi”.
Usualmente, esta asociación logra “parar el expediente” a cambio de una “contribución”, que por lo general es de aproximadamente 3000 pesos.
Un dato curioso es que la sede de esta “fundación”, que además recibe un subsidio del gobierno nacional, se encuentra en el primer piso de Callao 741, propiedad de María José Lubertino.

El Colaboracionismo PRO - peronista


Que no se quejen ahora. Que no se victimicen. Que no argumenten candidez porque ya lo dice la ley: “Nadie puede alegar su propia torpeza”. El PRO más sus aliados, los peronistas, se indignan con las chicanas del oficialismo pero dejaron pasar la oportunidad de complicarle la campaña al kirchnerismo y no lo hicieron.
¿Por qué no acompañaron el reclamo que llevaron a la justicia la Coalición Cívica y la UCR? ¿Por qué no se presentaron al juez para decir que el oficialismo traiciona la buena fe, presupuesto básico de todo contrato, cuando postula candidatos que se declararon no dispuestos a asumir? ¿Por qué no le espetan en la cara que lo que pretenden hacer es una estafa lisa y llana?
¿Será porque ellos también llevan en sus listas el germen del contrato incumplido? ¿Será que la situación de la candidata de los dos distritos que impulsan haciéndose los giles se parece demasiado a una estafa legal? ¿Habrán supuesto que si silbaban ante las irregularidades del oficialismo, Kirchner les iba a perdonar las suyas? Mal al cuadrado: mal por hacer trampa y mal por jugar un juego sin dominar las reglas.
Muchachos lindos del PRO: el peronismo no te deja pasar una, no perdona, no da respiro, tregua ni revancha; si alguna vez hubiesen militado de verdad, lo habrían aprendido. La calle enseña y sus clases magistrales no se compensan con efectivo ni cheque porque, como bien dice la publicidad, hay cosas que no tienen precio. La experiencia política es una de ellas. Con dinero uno puede comprarse el perro pero no puede hacer que nos mueva la cola.
Con dinero se compran espacios de tv (no solamente en tanda), asesores locales y extranjeros, invitaciones a granel; se compran sonrisas y besa manos; se compran votos y punteros y lo que no se puede comprar, se alquila.El riesgo de ese paraíso es la realidad que vive fuera de la burbuja. El riesgo es Kirchner que juega otra partida y que no arruga a la hora de apostar; no se andan con chiquitas él ni sus esbirros y si alguno o todos ellos o sus modales les producen cierto escozor, no deberían ponérseles enfrente. No tienen derecho a cargar con la ilusión de quienes van a votarlos si no se le animan a Kirchner, si lo máximo que van a hacer es criticarle a Guillermo Moreno.
¿Para cuándo el pedido de juicio político a Cristina Kirchner por parte del nutrido bloque de diputados con los que hoy cuentan? De Narváez tiene seis meses para compensar los otros 42 en los que no hizo nada y pedir al Canciller que explique qué está haciendo el Gobierno Nacional ante el robo perpetrado por Chávez hacia empresas argentinas.
Ya sabemos que todo se va a destrabar y las soluciones lloverán cual maná cuando Gaby arribe al Congreso pero, mientras tanto, ¿qué les impide denunciar penalmente a los funcionarios que incumplen en forma reiterada con los compromisos asumidos con el distrito clave del armado político nacional?
¿Y si van a Tribunales en lugar de a “Intrusos”? ¿No será un juez un interlocutor más adecuado que Rial para el momento de gravedad institucional que atraviesa la Argentina?¿Y si la prensa pudiera fotografiar a Macri, De Narváez y Solá juntos más allá de un bodegón de San Telmo como para suponer que el acuerdo no es un flan que expira con el postre?
Si tras de ustedes hay unos muñecos que asustarían a los monstruos del tren fantasma y nos los bancamos, ¿por qué no hacen el esfuerzo de asegurarnos que, de acá para adelante, no nos esperan más sorpresas? ¡Miren si nos volvimos modestos de expectativas! A cambio, prometemos repetir la explicación que dio Gaby sobre Majdalani; estamos dispuestos a decir que esa candidata tiene dos domicilios porque vive un poco en capital y un poco en el country (además que el motivo de la irregularidad es re cool y ser cool es re PRO) y que por eso ahora es legisladora por capital pero que si tiene dos casas seguro que también tiene auto, de modo que el 10 de diciembre no bien desocupe el despacho de Perú 130 vamos a garantizar que se suba a su bólido y que, respetando los máximos de velocidad, se vaya rajando para el Congreso mientras alguien en el camino le irá cambiando el sombrero.
Vamos a bancar a muerte a la candidata a diputada ex Poder Ciudadano, cuyo informe sobre la pulcritud de la elección interna de Recrear allanó el camino de los que querían a López Murphy fuera del partido que fundara y la consecuente subordinación de esa estructura partidaria al PRO.
Vamos a aplaudir los festejos que organizó Lombardi en ocasión del 25 de Mayo. ¿Qué país no hace un recital rockero para conmemorar sus fechas patrias? Aguante “Damas Gratis” entonando el Himno a Sarmiento repetiremos y le daremos la razón a los que dicen que las tradiciones, el Tedeum y esas pavadas no van más, y a los que pretendan encontrar afinidades con el gobierno nacional en el destrato a la historia y al protocolo les diremos que la corten con las teorías conspirativas.
Vamos a dropear una a una todas las críticas que les hagan a cambio de la sola garantía de que no sean funcionales al oficialismo a partir del 29 de junio, no bien falten dos años para volver a necesitarnos. Porque el tic peronista es alinearse tras el que gana. Ojo, muchachos.Ustedes pueden equivocarse hasta el suicidio si así lo eligen pero nada, nada los faculta a arrastrar a millones de personas que, confundidas pero esperanzadas y de buena fe, los van a votar.

"ARGENTINA ES EL TERCER MUNDO CON GENTE BIEN VESTIDA Y ROSTRO BONITO"

Cien años atrás el mundo veía a la Argentina como el país latinoamericano con mayor proyección internacional. El único que por el nivel educativo de sus inmigrantes, podía llegar a competir con los grandes. Hoy la Argentina es el fiasco más dramático del continente. Hecho que demuestra, que no son solamente las personas instruidas las que generan el progreso y desarrollo de una nación, sino que el sistema empleado para lograr su avance económico es tanto o más importante que la erudición de sus habitantes. Los europeos bajo el dominio comunista no eran tontos ni ignorantes, pero eran despiadadamente pobres.
Si bien las naciones con elevado nivel instructivo y ético suelen llegar a ser más exitosas que las que carecen de esos atributos, el trabajo es mejor remunerado y los impuestos mejor distribuidos, en sociedades donde la libertad económica es irrestricta, y el gobierno no se inmiscuye en los negocios de las personas.
La Argentina no sólo eligió el camino económico equivocado, sino que carece de principios éticos. Se dejó llevar por la angurria de poder y dinero, pisoteando los valores que hacen a una sociedad decente. Para reencauzarse, necesita por lo menos 20 años continuos de coherencia política y económica, sin sobresaltos, bajo el imperio de la ley. Con sus actuales gobernantes y con el fantasma del peronismo, la misión es imposible.
A Perón no terminan de enterrarlo, y cuando se vive en el pasado no hay lugar para al futuro.
Las tácticas del manejo gubernamental obedecen a un caudillismo hereditario canceroso. La Reina Cristina accedió al mando sin brindarse a una sola entrevista periodística ni a un debate con sus adversarios. Simplemente se sentó en el trono para hacer gala de sus trajecitos de diseñadores famosos, nunca vestidos dos veces.
Desde Enero a la fecha su popularidad ha declinado de 56 por ciento a 19.9 por ciento.
La mujer no tiene un solo mérito o virtud, ni capacidad alguna para manejar un país. Su parodia de Evita, saca a relucir su agresivo estilo de piquetera populista cada vez que pronuncia una palabra. Si además es cierto que es maníaca depresiva, puede llevar a su país a una hecatombe peor a todas las que sufrió el pueblo argentino.
Cristina llegó al poder repartiendo dinero enviado de Venezuela por su buen amigo Hugo Chávez, y aprovechando de la maquinaria gubernamental manipulada por su marido. Está rodeada de individuos siniestros. Ex guerrilleros, terroristas y secuestradores, ahora convertidos en cleptómanos burgueses socialistas.
Desde que inició su mandato no hizo nada positivo, ni podrá hacerlo. Sigue extorsionando a los únicos que mantienen a flote el país: los productores agropecuarios.
En casi dos siglos la Argentina no ha logrado convertirse en exportador significativo de ningún artículo con alto valor agregado. Gracias a sus descarados e incompetentes gobernantes, continúa dependiendo del campo. Los optimistas que hace 40 años quisieron crear una industria o comercio respetable, se encuentran hoy en peor situación económica que cuando empezaron.
Los guarismos señalan que 26.9 por ciento de la población vive debajo del nivel de pobreza. De acuerdo al Índice de Libertad Económica, Argentina se encuentra en el puesto 108 entre 157 países (Chile está en el número 8, Uruguay en el 40 y Perú en el 55). Entre 150 naciones la banca argentina ocupa el sitio 149.
La Argentina es el Tercer Mundo con gente bien vestida y rostro bonito. - Las calles porteñas llenas de basura se asemejan a algunas urbes africanas. - Las villas miserias se expandieron al centro. - La criminalidad y falta de seguridad están enraizadas. - La contaminación ambiental es asfixiante. - La burocracia es insufrible. - Los servicios son pésimos. - Y la lista es larga… En el último medio siglo Buenos Aires prácticamente no se modernizó. Cualquier ciudad latinoamericana muestra comparativamente mayor desarrollo.
La Argentina desapareció del mapa internacional por completo. Los únicos países de América Latina que cuentan en el mundo son Brasil y México, a quienes los argentinos miraban desde arriba. Chile, Perú y Uruguay se encaminan hacia un futuro promisorio. Argentina no tiene futuro.

José Brechner - ex Diputado y Embajador de Bolivia.

ASI FUNCIONA EL SOCIALISMO

Suponga que todos los días 10 hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza. La cuenta total de los diez hombres es de $100. Si ellos pagasen la cuenta de la manera proporcional en que se pagan los impuestos en la sociedad de un país, la cosa sería más o menos así, de acuerdo con la escala de riqueza e ingresos de cada uno:
Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada.
El 5º paga $1.
El 6º paga $3.
El 7º paga $7.
El 8º paga $12.
El 9º paga $18.
El 10º (el más rico) paga $59.
Entonces, eso es lo que decidieron que harían en adelante, todos se divertían, y estaban de acuerdo con el acuerdo entre ellos. Hasta que un día, el dueño del bar les metió en un problema: “Ya que ustedes son tan buenos clientes,” les dijo, “Les voy a reducir el costo de sus cervezas diarias en $20. Los tragos desde ahora costarán $80.”
El grupo quiso, sin embargo, seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes, de modo que los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis. La rebaja no les afectaba en absoluto. ¿Pero qué pasa con los otros seis bebedores, los que realmente pagan la cuenta? ¿Cómo debía dividir los $20 de rebaja de manera que cada uno recibiese una porción justa?
Calcularon que los $20 divididos en 6 eran $3,33. Pero si restaban eso de la porción de cada uno, entonces el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes $1 y el 6º $3. Entonces el barman sugirió que sería justo reducir la cuenta de cada uno por aproximadamente la misma proporción, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar:
El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada (100% de ahorro).
El 6º pagaría ahora $2 en lugar de $3. (se ahorra 33%)
El 7º pagaría $5 en lugar de $7. (se ahorra 28%).
El 8º pagaría $9 en lugar de $12. (se ahorra 25%).
El 9º pagaría $14 en lugar de $18. (se ahorra 22%).
El 10º pagaría $49 en lugar de $59 (se ahorra 16%).
Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes. Y los primeros cuatros bebedores seguirían bebiendo gratis, y un quinto también. Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando.
“Yo sólo recibí un peso de los $20 ahorrados,” dijo el 6º hombre. Señaló al 10º bebedor y dijo: “Pero él recibió $10!”
“Sí, es correcto,” dijo el 5º hombre. “Yo también sólo ahorré $1. Es injusto que él reciba diez veces más que yo.”
“Verdad”, exclamó el 7º hombre. “¿Por qué recibe él $10 de rebaja cuando yo recibo nada más que $2? Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!”
“Un momento!”, gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. “Nosotros no hemos recibido nada de nada. El sistema explota a los pobres!”
Los nueve hombres rodearon al 10º y le dieron una paliza.
La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él. Pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante:
Entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera LA MITAD de la cuenta. Y así es, amigos y amigas, periodistas y profesores universitarios, gremialistas y asalariados, profesionales y gente de la calle, la manera en que funciona el sistema de impuestos. La gente que paga los impuestos más altos son los que se benefician más de una reducción de impuestos?. Póngales impuestos muy altos, atáquenlos por ser ricos, y lo más probable es que no aparezcan nunca más. De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero donde la atmósfera es algo más amigable.
Moraleja:
“El problema con el socialismo es que eventualmente uno termina quedándose sin el dinero de la otra gente.” Para quienes comprenden, no es necesaria una explicación. Para quienes no comprendieron, no hay explicación posible.

Somos lo que hacemos, no lo que pensamos.

La sociedad, los políticos, los dirigentes de organizaciones, sindicatos, fundaciones y asociaciones. Todos caemos en esa descripción que recuerda aquella cita anónima que dice que “somos lo que hacemos, no lo que pensamos”.

Recitamos a diario discursos políticamente correctos acerca de la democracia, la pluralidad, la libertad de expresión, la tolerancia, el respeto. Somos declamadores profesionales también, a la hora de defender el federalismo y los valores republicanos.

Los partidos políticos y su perverso entorno, muestran, tal vez, lo peor de nosotros mismos. La política, debiera ser la herramienta primordial para generar cambios. Su ejercicio, su práctica, desgasta el término no por lo que significa, sino por la burda actitud de quienes intentan representarla.

Ocurre en todo el mundo. No es privativo de nuestras latitudes. Pero es cierto que en este país, como en casi toda América Latina, abundan mañas, ardides y distintas formas de tergiversar la voluntad popular, utilizada solo para obtener oscuros propósitos.

El desprestigio de la política encuentra su origen en el alejamiento que se produce entre su ejercicio y la escala de valores que prima en la sociedad. Entran en conflicto y la gente no se siente debidamente representada.

La política local, sin embargo, logra superarse. Parece haber tocado fondo, pero siempre encuentra la forma de reinventarse y su creatividad se pone al servicio de lo peor. La nómina de trasgresiones morales casi no encuentra límites en estos tiempos.

Las internas partidarias nuevamente están ausentes, salvo honrosas excepciones. Los procesos naturales de selección que hubieran permitido recuperar alguna cuota de legitimidad, faltaron a la cita. Los candidatos a legisladores, intendentes y gobernadores repiten la historia de la más descarada bofetada a la voluntad popular. El “dedo” autoritario señala a los “elegidos”, a esos que serán candidatos y estarán en las listas.

Hubiera sido deseable presenciar procesos internos transparentes en los partidos. Hoy, “alguien” decide quienes serán aquellos que se pondrán a la consideración pública. Poco importa el esfuerzo y las ideas que propongan los militantes. Pesa, mucho más, la cercanía al circunstancial “Mesías”, la proximidad al que tiene la lapicera con la que se arman las listas. Puede incluso importar mas la fama, la trayectoria profesional, deportiva o hasta la pertenencia a la farándula, del elegido de turno.

Con la eliminación de las internas, vulneraron la oportunidad más relevante para el proceso de selección de los mejores en la política. Pero, este año, fueron por más.

Ahora también se agrega a la obscena oferta, esos que se presentan y dicen descaradamente que no asumirán, en las mal llamadas “candidaturas testimoniales”.

Se suman las patéticas actitudes de esos que impiden la construcción de propuestas electorales tan reclamadas por la sociedad, como necesarias para salvar la república. Las pequeñeces de esos dirigentes que privilegian sus egos, arruinan otra posibilidad.

El adelantamiento del calendario electoral y los procedimientos puestos al servicio de sus propios objetivos, para garantizar ventajas, completan un escenario realmente manipulado. La supuesta división de poderes no puede disimular su verdadero origen partidario. Todos muestran las uñas, y deciden según sus compromisos. No actúan para garantizarles más democracia, ni más república a los ciudadanos, sino que se ocupan de “pagar” favores de otros tiempos, o lograr nuevos para el futuro.

La orfandad de propuestas, la ausencia de proyectos, se constituyen en la estafa de moda y la trampa más cruel a la buena fe de la gente. Se trata de imponer candidatos apostando a los aparatos políticos, al marketing, a la imagen del candidato y a sus mesiánicas condiciones para el cargo electivo.

El financiamiento de los partidos sigue siendo una “caja negra” que nadie conoce. Padrinos anónimos, sponsors que prefieren estar ocultos, compradores de privilegios, sobornadores profesionales y concesionarios “agradecidos” siempre están dispuestos a aportar a “la causa”. Prefieren el perfil bajo para “donar”. No sea cosa que se les vuelva en contra. El Estado dice presente siempre. Su caja, se convierte en la proveedora, casi lógica, de cualquier campaña. El poderoso de turno, el detentador circunstancial de las arcas públicas, utilizará la misma, con brutal descaro, casi sin inhibiciones.

La reforma política tendrá que esperar. No se hará realidad. Al menos no de la mano de ellos. Los partidos, sus líderes, los dueños de la birome, los administradores de la caja, odian la transparencia, la detestan. Atenta contra sus intereses más elementales.

Nadie le pone el cascabel al gato. Tampoco se puede esperar algo diferente. Después de todo, ellos no hacen nada que perjudique a la corporación política. Su espíritu de casta, les garantiza impunidad. No los denunciará nadie, ni por dentro de sus partidos, ni por fuera de ellos. Oficialismo y oposición se parecen mucho, demasiado.

Así, no se puede pretender que la política sea respetada, ni que los políticos consigan prestigio. Falta algo más que discursos que revaloricen la importancia transformadora de la política. Se precisan actitudes claras, transparentes, intelectualmente honestas. No se construyen estadistas haciendo trampas, ni apostando al primer ardid que se tiene a mano. Esa NO es la naturaleza de la política. Es solo la lógica de los “capangas”.

Aun aquellos que pretenden diferenciarse caen en la trampa de emular a sus enemigos y terminan pareciéndose inevitablemente a ellos. No cabe el discurso, ni el argumento, de que ASI es la política. NO es así la política. Para prestigiarla, para devolverle ALGO de seriedad, se precisa de aquellos que actúen con honestidad. No se puede pretender buenas acciones de gente que es intrínsecamente inmoral y que acepta las reglas de la deshonestidad y la mutación de valores, para lograr sus personales progresos.

Creer que para hacer el bien, se necesita cometer delitos y violentar la voluntad popular, es otra gran mentira que solo pretende justificar a los “malandras”, que viven obsesionados por el poder y lo que se deriva de ello. A no dejarse engañar. La política no es sucia. La hicieron sucia. Fueron y son los inmorales de siempre.

Los que dejan su honra en el camino, no es por involucrarse en la vida de los partidos, sino por aceptar esa única forma de hacer las cosas, mimetizándose con los delincuentes, con hipócritas disfrazados de iluminados, de esos que construyeron fortunas desarrollando esa habilidad de hacer dinero cuyo origen no pueden explicar.

Muchos políticos pretenden convencer a la sociedad de que son buena gente. Pero dicen también que la política los arrastra, los obliga a aceptar sus códigos, que el sistema les impone reglas y que no existe otro modo de hacer las cosas. Solo se justifican. Definitivamente no tienen razón. Como dice aquella cita anónima, “somos lo que hacemos, no lo que pensamos”.

Alberto Medina Méndez

LAS CUATRO PATAS DE LA INSEGURIDAD

La problemática de la inseguridad, en nuestro país posee, cual si fuera una mesa, cuatro patas; y al igual que la mesa, si de las cuatro patas le quitamos una, y equilibramos las otras tres, la mesa sigue sirviendo. Con la inseguridad pasa lo mismo. Veamos.
El problema de la inseguridad no es sólo uno, existe una coyuntura donde encontramos varias fallas o fisuras, que son: el poder político, la policía, el sistema penitenciario y la situación social. En primer lugar, el poder político, ya sea el Legislativo el Judicial y el Ejecutivo tiene una gran parte de responsabilidad. Un claro ejemplo de ello es que hoy todos se lavan las manos y se culpan mutuamente, Los legisladores no toman el problema en serio, los jueces no aplican las leyes como corresponden, y el Ejecutivo hace oídos sordos —y como si todo esto fuera poco "baja línea" a los jueces y al Congreso Nacional—, además de dedicarse a instalar la despenalización de las drogas, en lugar de ocuparse en lo que es la mayor preocupación de la ciudadanía.
La segunda pata del problema son las fuerzas policiales, que tienen varias deficiencias, como la cantidad de efectivos necesarios, una capacitación acorde a las circunstancias, el equipamiento adecuado y, fundamentalmente, el desprestigio que llevan sobre sus espaldas.
Otro punto no menos importante es el sistema carcelario, donde —salvo en los penales federales— los reclusos no tienen la posibilidad de contar con la posibilidad de reeducarse y reinsertarse en la sociedad.
Por ultimo, la situación social, que es la más amplia y compleja. Es muy difícil que en una sociedad donde nadie se ocupa de nada, los jóvenes no caigan en el mundo de la droga, principal puerta de ingreso a la delincuencia.
Como dijimos al principio, la problemática de la inseguridad tiene cuatro patas ,y al igual que una mesa, si le falta una y encontramos un equilibrio entre las otras tres, se puede sostener, pero si faltan dos, es imposible evitar que la mesa se caiga.
Lamentablemente, el problema de la delincuencia en la Argentina, tiene las cuatro patas quebradas, por eso es imposible que se tenga en pie, pero si de las cuatro patas, tres sirvieran, podríamos ver una luz al final del túnel.
Deberíamos comenzar por hacer que el poder político se ponga de una buena vez los pantalones largos y haga respetar el sistema jurídico, que hoy se encuentra colapsado por múltiples razones, aunque las podríamos resumir en dos: la falta de infraestructura y la total ausencia de políticas de Estado.
Luego, mejorar tanto los cuerpos policiales y carcelarios, y por ultimo —no porque sea menos importante, sino todo lo contrario, es el mas complejo y a largo plazo— ir dándole a la sociedad, especialmente a los jóvenes, la posibilidad de acceder a un trabajo digno, estudio, y que vean que tienen un futuro.
Lamentablemente, no se escucha a ningún responsable hablar de estos temas; por eso, creo que vamos a seguir con la inseguridad durante mucho tiempo.